Expoliar. Despojar con violencia. Arrancar a expensas de la voluntad. La vida cotidiana tal y como la concebimos ha cambiado drásticamente. De seres autónomos a seres autómatas. De sujetos de derechos a objetos del relato enmarcado. De libres a esclavos. De individualidad a colectividad.

El derecho privado encuentra en el principio de autonomía de la voluntad, la piedra fundamental donde la persona goza de la potestad de autodeterminarse.

Pareciese mentira que luchas de siglos en pos de conquistar derechos se esfuman en meses. La mordaza, los grilletes, las cadenas, el terror; preceden y cuasi avalan el desarrollo de escenarios autoritarios.

Gran parte de la sociedad aún no se percató. Rige el discurso único. Medios masivos de comunicación, gobiernos nacionales, organismos internacionales, sistemas religiosos tejieron relatos que distan del peligro genuino que ya es una realidad. Amansados después de tantos latigazos al alma. Habrá que evaluar la capacidad de reacción de los pueblos.

Los intereses son múltiples y específicos a la vez. La Canciller alemana, Ángela Merkel advirtió que la situación en los próximos meses no sólo se agravará sino que “será inevitable pasar más tiempo encerrados entre cuatro paredes”. “Vamos a tener que vivir con este virus durante mucho tiempo aún. La situación sigue siendo grave. Tómenselo en serio”. Puede sonar una advertencia, lo cierto es que no está definido el “día después”. Sumado al rechazo por el modus operandi con el que se está gestionando esta crisis. Pululan por los aires las voces reacias a un acatamiento incuestionado. Las marchas recientes en Berlín contra las restricciones y el uso de barbijos levantó una ola incluso en Londres, París y Zurich. Las banderas: “somos el pueblo; pensadores libres”. Un grito interno que ya cobra dimensiones e impacienta a los dirigentes: “los barbijos son bozales, las personas sanas no son contagiosas”.

Cuando se cuestiona la legitimidad de los actos de gobierno automáticamente es terreno fértil para la reprobación, un paso para el voto de censura. Los pronósticos económicos desploman esperanzas. De acuerdo al Banco Mundial se trata de la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial siendo la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían una disminución del producto per cápita. El PBI mundial caería 5,2 % este año. Las consideraciones incluyen la velocidad de propagación del virus que golpeó fundamentalmente a muchos mercados emergentes y economías en desarrollo. La consecuente escalada en los niveles de pobreza exige que los gobiernos nacionales sean capaces de detallar planes de reactivación para imprimir músculo al comercio. América Latina y el Caribe es la región más afectada con un desplome pronosticado en 7,2 % en 2020. Por detrás le siguen Europa y Asia central con 4,7 %; Oriente Medio y Norte de África, 4,2 % con efectos sobre el mercado del petróleo. En Asia oriental y el Pacífico se prevé un bajo crecimiento de 0,5 % en 2020, el índice más bajo desde 1967.


La digitalización de la vida diaria

Fuera de la vacuna no hay mundo posible. Fuera de la vacuna la “nueva normalidad” abre sus alas con toda la pompa irrumpiendo en el imaginario social sin un permiso, sin una pizca de consenso. Como en toda batalla épica hay ganadores y perdedores. El negocio de la industria farmacéutica en todo su esplendor sumado a las nuevas tecnologías. La digitalización de la vida diaria movió parámetros tradicionales en la educación, el trabajo, los negocios.

Lo más gravoso es el viraje en torno al concepto de cuerpo. Ya no se trata de cuerpo individual sino de cuerpo social. Los sanos pueden ser potenciales fuentes de contagio para otros.

Como piezas de un tablero de ajedrez, la mano sigilosa de los mentores del nuevo orden mundial abrazando el globalismo con manuales precisos que deben ser ejecutados por los títeres en cada uno de los Estados Nación, dan cuenta de una especie de brutal connivencia. Dos visiones totalmente disímiles: globalistas y patriotas. Un globalismo que abraza progresismo ligado al capital financiero transnacional succionando libertades, comprometiendo soberanías nacionales destruyendo familias enteras, Estados Nación amordazados, economías quebradas. Doble discurso: capitalismo filantrópico con ideología comunista. Los gobiernos nacionales que pactaron con la élite no se percataron que pactaron sus almas y traicionan la Patria.

Independencia nacional y económica, soberanía política como punto final a la cultura de la muerte y el despojo. ¿Seremos capaces de reaccionar a tiempo?